Wednesday, January 03, 2007

Curiosidades

Para refrescar al lector subo al blog algunas curiosidades de esas que te sirven para pegartela de culto en las reuniones.Tendrás algunas diferencias probablemente.Yo recuerdo que el Ok deriva de la firma de un tal Olsen Keiss que firmaba el ingreso de las ordas de migrantes que llegaban a New York usando solo sus iniciales,pero esta nueva version es muy plausible.

>1. El nombre Jeep viene de la abreviación del ejército americano a "General
>Purpose" Vehicle, o sea "G.P." pronunciado en inglés.
>
>2. La palabra "cementerio" proviene del griego koimetirion que significa:
>dormitorio.
>
>3. En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el
>consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia
>real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al
>monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su
>puerta mientras tenían relaciones.La placa decía "Fornication Under Consent
>of the King" (F.U.C.K .) . Ese es el origen de tan famosa palabrita.
>
>4. Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus
>cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una gran pizarra "0 Killed"
>(cero muertos). De ahí proviene la expresión "O.K." para decir que todo
>esta bien.
>
>5. En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras al
>referirse a San José, decían siempre "Pater Putatibus" y por simplificar
>"P.P." . Así nació el llamar "Pepe" a los José.
>
>6. En el Nuevo Testamento en el libro de San Mateo dice que "Es más fácil
>que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de
>los Cielos" . El problemita es que San Jerónimo, el traductor del texto,
>interpretó la palabra "Kamelos" como camello, cuando en realidad en griego
>"Kamelos" es aquella soga gruesa con la que se amarran los barcos a los
>muelles. En definitiva el sentido de la frase es el mismo pero ¿cuál les
>parece más coherente?
>
>7. La palabra 'gringo' viene de la guerra México-Americana de 1845-1847. En
>ella los soldados norteamericanos que invadieron México, cantaban una
>canción llamada "verdes crecen las lilas" en ingles 'green grow the lilas'
>y de ahí proviene la palabra gringo como una deformación de esa oración.
>
>8. La zona de México conocida como Yucatán viene de la conquista cuando un
>español le pregunto a un indígena como llamaban ellos a ese lugar.
>El indio le dijo: "yucatán". Lo que el español no sabía era que le estaba
>contestando: "no soy de aquí" .
>
>9. El nombre del rinoceronte blanco viene de una mala traducción de la
>palabra africana "weid" que significa grande que se tradujo a la palabra
>inglesa "white" que significa "blanco"
>.
>10. Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el
>que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y
>la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden
>estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no
>lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo.
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Ruido

Siempre el mismo ritual para antes de acostarse. Oía balbucear a alguna modelito tonta que con suerte iba a mostrar sus silicónicos pechos antes de apagar el televisor, hacía lo propio con la luz del cuarto, encendiendo una lamparita de noche que lo iluminaba lo suficiente para volver a la cama luego de acabar con el tele. Se metía entre las colchas, siempre boca arriba. Le gustaba mucho la caricia de las sábanas frías. Cambiaba de lado una, quizá dos o tres veces, hasta que volvía a mirar el techo, para finalmente cerrar lentamente los párpados e imaginarse como James Bond en algún súper equipado BMW, o tal vez John Lennon en el escenario del Shea Stadium, haciéndole guiños a Paul McCartney porque no recordaba la letra de alguna canción. Eso era suficiente para que empezara a dormir, y esa noche no debía ser la excepción. Pero él no contaba con el ruido.
Lo primero que notó fue el ruido a humo de cigarrillo. Eran grandes As y Es, blancas, un poco azuladas, esponjosas, casi de algodón. Pasaban por su ventana roncas y tosiendo, elevándose a medida que se expandían y perdían su forma, hasta que se desvanecían en el horizonte del silencio. Al instante se paró de la cama, sin comprender aun muy bien qué lo perturbaba, y se acercó a mirar. Entonces notó el chasquido de la cerveza cuando cae al vaso. Pero no era solo un vaso, era una inmensa catarata dorada que pasaba frente a él, le golpeaba los sentidos y volvía a irse por donde venía, fluyendo hacia arriba, una cabeza espumosa que seguía un cuerpo dorado, un dragón hubiera dicho un oriental. Pero él no era oriental, sabía que era el chasquido de la cerveza cuando cae en el vaso y sabía que andaba por ahí, cómplice, jorobando junto al ruido de humo de cigarrillo. Comenzaba a perder el buen humor y la paciencia que -lastimosamente, pensaba él- lo caracterizaban. Con el ceño fruncido vio pasar por su ventana risas alegres y tambaleantes, eructos malolientes e irrespetuosos y besos y coqueteos que lo miraban a los ojos, le sonreían atrevidos y se largaban de la mano dejando una estela de gemidos y jadeos.
Y él estaba cansado y quería dormir. Ya no podía soportarlo ni quería soportarlo más. ¿Por qué tenía que estar oyendo esto? Lo único que quería escuchar era ese recurrente diálogo en sueños con Marylin Monroe, si eso. Ese raro y tan hermoso, profundo y excitante diálogo. Y de pronto canciones que viajaban raudas junto a su ventanal, desafinadas, incomprensibles, horripilantes y nada de Marylin diciendo te amo y de él respondiendo yo no y golpeando sin piedad. Se paró ofuscado y salió de su cuarto para pensar, se detuvo en el teléfono y lo miró.
Volvió a su dormitorio con una sonrisita maliciosa, se paró junto a la ventana. Una columna de ruidos subía al lado de él, llenando la habitación de notas y sonidos. Estaban ahí el tintineo de los hielos y el rústico y vulgar escocés del whisky, correteándose unas a otras unas risas pasaban de la mano de un grupo de aplausos formando una pandilla de alegría. Irreverentes y molestos, los sonidos atravesaban su cabeza. Cuando de pronto sintió a la guitarra de Jimi. La apreció, fantásticamente blanca. La Stratocaster con las cuerdas volteadas subió, como los otros ruidos por la misma ventana, pero con una luz propia que él no quería que se apague. Hizo una ligera mueca de pena cuando la notas de una sirena -unas bajísimas y otras altísimas, cosa que le hizo un poco de gracia- golpearon la columna y la cortaron de golpe, de un solo tajo. Todo había terminado.
Se dio vuelta, camino hacia su cama y se metió boca arriba, cerró lentamente los párpados y se imaginó que era Jimi, subido en un escenario tocando con los dientes una melodía virtuosa y exquisita mientras con las manos golpeaba brutalmente a Marylin Monroe y le gritaba que lo perdone, que si la amaba, pero que la fiesta de al lado lo estaba volviendo loco. Y se durmió.