
Los mas jóvenes puede que no sepan que sus tios,y alguno de sus padres tuvieron en su infancia un sobrenombre indio.El abuelo Miguel,haciendo gala de sus variados conocimientos puso a cada uno de sus hijos el nombre de un jefe o importante miembro de las tribus de norteamérica.A continuación detallo,quedando siempre abierta la posibilidad de corrección.También sería interesante que un acucioso miembro averigüe de que tribu fueron.
Genca - Agua plateada
Miguel - Venado tuerto
Alberto - Trueno gordo
Pino - Toro sentado
Inés - Ojo de paloma
Laines - Culebra moteada
Bore - Aguila blanca
Chino - Nube roja
Hay también algunos versos,dichos o como los quieran llamar que sería bueno plasmar para la posteridad me gustaría que alguien escriba, " El dia de su fiesta,Don Miguel ne dormes pas la siesta... O completen y corrijan el siguiente:
El sin par borracho Antón
cayéndose de un tropezón
Gritó con todo su aliento,¿quien se cayó?
Y el eco le contestó, Yóo.
Mientes pícaro,yo fuí,y si el casco me rompí,
lo taparé con pelucas, Luúcas,
Me conoces tu tunante,
pues aguárdate un instante,
conocerás mi navaja,baája
bajare con mucho gusto,y si crees que me asusto,
al contrario,mas me exalto,aálto,
alto dijo el bandido,y tu quien diablos te has creido
y aún que mi lengua impía con un acero taladre,laádre
a que perro mandas que ladre....
Y asi vociferando el borracho Antón se fue por el callejón.
Seguro que hay muchos mas ,por ejemplo no sé si la gran araña del fondo del jardín apareció mientras Don Miguel dormía su siesta u otro día.
3 comments:
Sí. Juan tiene razón. Yo me lo acuerdo igual. Además, esos versos me hacen acordar 2 cosas: una, sin duda, a mi papá de buen humor, y otra, a Pino, que en cuanto viaje emprendíamos nos hacía o recitar esta líneas o cantar "la piragua" delante del alcalde o autoridad máxima del pueblo que visitábamos.
Una vez, en nuestra primera visita a Atiquipa, luego de hacer migas con algunos pobladores (y con algunas cervezas también), fuimos a buscar al alcalde para cumplir con el famoso ritual del cante y el verso.
Eramos nosotros por delante y la mitad del pueblo por detrás, que nos empujaba curiosos y encantados de este grupo de locos que pedía hablar con el alcalde.
Golpeamos la puerta varias veces y nadie respondía, pero la gente nos decía que el alcalde estaba dentro, que pasemos no más.
Al entrar, la casa estaba silenciosa, pero al rato las sillas de la mesa empezaron a moverse y el alcalde apareció gateando por entre sus patas, en una mona de 4 días por lo menos, se acercó a alguno de nosotros (no recuerdo quién) y le dijo tendiéndole la mano: "dame tu mano bella para limpiarme el culo con ella"
Bueno, luego, igual le cantamos la piragua y le recitamos lo del borracho Antón, comimos un cabrito con orejas puntiagudas y disfrutamos del converse y de la gente.
Fue un buen viaje. Era el fenómeno del niño del 82 y las lomas habían más que quintuplicado su extensión. La Panamericana era una sinta negra que serpenteaba entre un mar de flores azules y amarillas; en Parcanajón y Llacatapara, las quebradas donde crecían los frutales, las peras y los blanquillos doblaban las ramas por su peso, las higueras proveían grandes y dulces higos y con el menbrillo preparábamos cuaquer de fruta en las mañanas. La playa también era hermosa, con su arena brillante y el mar azul rompiendo en espumas blancas; un riachuelo de agua dulce bajaba a borbotones hasta la playa y miríadas de gaviotas se arremolinaban en su delta, descansando no de otra fatiga que no sea la del buche lleno de tanta gusanería.
Fue un viaje inolvidable, verdaderamente inolvidable, y que bacán que 24 años después sea ese huasca de Antón quien me lo haya puesto de nuevo en la cabeza.
Salud Hermanos
Javier
Sabía escribir el Chino,que sorpresa.Te queremos en la página principal
Muy buena y antigua mi tío (Q.P.D) la declamaba, pero no recuerdo cómo termina
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