Mi Tia Mary me animo el día de la Madre a contar la historia del Blue Moon.
Los sucesos que describiré ocurrieron hace aproximadamente 30 años!!, por eso
pido a quienes estuvieron allí que me corrijan si es que me equivoco en algo y a todos los lectores que no se fijen tanto en la ortografía.
Esa noche fuimos a comer chifa con Osorio, Miguel, Alberto, Pino, Daniel (Nalito), Laines, Bore y Chino. En lo del chifa solo recuerdo que Miguel lograba facilmente exasperar a Osorio con sus bromas y que estuvo buenazo!!, quedaba en Santa Cruz, no recuerdo el nombre de la calle pero creo que era aquel pequeñito que quedaba en una diagonal a espaldas del Cuartel San Martin, a media cuadra de la residencial Santa Cruz.
Luego del chifazo alguien propuso ir a comer helados y fuimos al Blue Moon. Osorio no nos acompaño y si mi memoria no me falla alguno de mis primos mayores tampoco fue, no estoy seguro.
Cuando llegamos el recinto estaba lleno,'para variar'y fuimos entrando a través
del pasadizo que conduce a la caja registradora en donde ordenariamos los helados. Chino Fue el primero (y el último) en pedir. Al considerar este muy elevado el precio del susodicho manjar exclamo indignado: "es una cachetada a la pobreza". La idiota de la cajera entendio esto como un insulto dando lugar a un intercambio de palabras y finalmente opto por llamar al dueño para que tomara las medidas correspondientes. El dueño, un italiano de bigotes muy poblados,al estilo antiguo, se fue acercando a Maqueta por atraz cuando este caminaba por el mencionado pasadizo en dirección a la calle con la intención de abandonar el lugar debido al intento frustrado de comprar el anhelado postre por ser este inaccesible para la economía de su bolsillo, situación que no cambiaria mucho hasta hace unos años en que empezara a comerciar sus hermosos diseños con pitucos y decoradores del “yetset" de Lima.
Al llegar el bigotón lo suficientemente cerca como para tocarlo, le clavo un rodillazo en el orto de la forma mas traidora y matonesca. Chino no era la persona indicada para ser agredido de esa forma, aunque era muy flaquito y pequeño era muy ágil y tiraba bronca que daba miedo; jamás se perdia la oportunidad de participar en las broncas masivas que a veces ocurrian en los tonos a los que frecuentemente entrabamos sin ser invitados, generalmente escalando el muro frontal, escabullendonos entre los invitados o simplemente rogandole al portero de turno que nos dejase entrar, a fin de cuentas ya estabamos con terno.
La reaccion de Chiní no se hizo esperar, al sentir el traidor golpe por la espalda, volteo inmediatamente y acto seguido le imprimio al mafioso un potente cruzado de derecha que impactó en su mandíbula dejándolo grogui por unos segundos; todo esto lo recuerdo claramente. Al recuperarse del tremendo impacto el miserable llego tambaleando al mostrador donde se encontraban los mozos y les informo del hecho procediendo estos con ayuda de los agentes de seguridad a comenzar con un conato de bronca que, ya afuera del local, terminara con nuestra huida corriendo hacia el parque Ramon Castilla.
Mis primos siempre participaron en la prueba de 100 metros planos en ADECORE y otras pruebas de agilidad, Daniel tambien corria rapido, especialmente cuando lo perseguian, en este caso a balazos, por lo tanto corrieron rapidísimo dejándome a la zaga. En ese entonces yo traia puestas unas botas muy pesadas que me regalo mi tio Carlos para ir de cacería y unos jeans muy apretados que tenian el tiro un poco bajo, cosas que definitivamente dificultaron mi huida, sin mencionar el terror que me producia el sonido de los disparos por la espalda. Sabia que yo era el último y que la persona que nos perseguia disparando se acercaba cada vez mas, entonces cuando ya me enfilaba a seguir corriendo por la calle lateral del mencionado parque en direccion a la Arequipa, opte, a los pocos segundos de voltear la esquina, por meterme al jardin delantero de una de las casas que daba frente a este parque y esconderme alli hasta que pase mi perseguidor. El problema fue que el arbusto que escogi para camuflarme me llegaba a la rodilla y que el tipo me vio entrar al jardín y dejo de correr al saberse dueño ya de un prisionero.
Me apunto con su pistola y me ordeno a viva voz levantar las manos, cosa que hice inmediatamente. Jamas dije “me rindo” como mi querido primo Bore solia contar para darle a la historia mas jocosidad, actitud que luego heredara Chino con similar afán . Es imposible que él hubiese visto u oido algo ya que para ese momento, dada su agilidad, ya se encontraria al otro lado del parque y corriendo aun. Ademas yo estaba tan asustado que apenas pude emitir unos gallitos tratando de decirle al policia al que fui entregado que deseaba llamar a mi Papá. En esas circunstancias es muy dificil hablar claro.
En menos de un minuto despues de ser apresado y llevado el la puerta del Blue Moon, aparecieron lealmente mi hermano Daniel y algunos de mis primos que ya habian logrado huir exitosamente pero se habian percatado de mi captura y regresaron por mí. Ya no recuerdo bien quienes no regresaron. Creo que no se enteraron de que fui atrapado hasta mas tarde y huyeron en direcciones diferentes, no recuerdo bien esa parte, quizas alguien pueda aclarar.
Inmediatamente llego la policia y nos metio al patrullero de forma violenta acabando con la discusión.
Llamamos a mi Papá para que nos saque y al poco rato lo vimos llegar. Una vez enterado de los hechos protesto indignado en la comisaría por el incidente y luego nos saco de allí para llevarnos sanitos y salvos a casa. Mi Papá era tranquilo pero tenia los cojones bien puestos.
Supongo que entre los protagonistas de este incidente habra alguien que pueda aclarar, desmentir o añadir algo.
Felicito una vez mas a Tocineta por la idea del Gabinete y le agradesco haberme invitado a conocerlo. Me siento muy contento de poder participar en él !!!!!!
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2 comments:
Yo lamentablemente no soy testigo,pero si creo que Juansimón siempre tuvo el aplomo suficiente para seguir bromeando hasta frente al cañon de un arma. Que haya dicho "me rindo" se ajusta a su personalidad.Laines y Chino,aclarenñ.
Respecto a lo dicho por Juan sobre la huída tras los acontecimientos del Blu moon, diré que, como en muchos otros casos, ya no importa qué pasó exáctamente, si no lo que dice la leyenda urbana: Juan alzó los brazos y dijo "me rindo".
(La historia la escriben los vencedores, querido Juan)
Lo del puñete al italiano lo tengo grabado claramente:
el italiano había escuchado mi ya famosa respuesta al que atendía los helado("es una cachetada a la pobreza"), y me dijo algo así como "si no te gustan mis precios, entonces lárgate" (no me parece que haya habido ninguna confusión, mamá, solo que era un comentario que, de verdad, no era para ser bien recibido ¿no?). El resto de la historia, Juan la cuenta muy bien. Mientras caminaba delante del italiano, "empujado" hacia la salida del local, el buen hijo de su madre me metió un rodillaso en el culo, totalmente innecesario y maleado - tratándose como era el caso de que en ese entonces era apenas un niño (¿Es verdad, Lineo, tenía apenas 11 0 12 años? Yo no sé exáctamente, pero se puede averiguar sin problemas por lo de la operación a Milagros) - y, bueno, de verdad en esa época todos éramos bravos, nadie iba a aceptar así no más una ofenza tan abierta, así que volteé inmediátamente y le estampé un puñetazo en la mandíbula que lo hizo caer aparatosamente contra una mesa o el mismo mostrador de los helados (si mal no recuerdo, Lineo estaba justo atrás del impactado, así que vio la escena general mejor que yo, que estaba totalmente indignado).
El resto, el conato de pelea campal (tengo el recuerdo de un griterío general y el de un mozo tratando de tirarle una silla sobre la cabeza de Nalito) y la huída, Juan también la describe muy bien (salvo, claro, el párrafo en el que pretende salvar su honra)
Esta historia da paso natural a la cantidad de veces que mi mamá - o mis hermanos mayores - nos han sacado de las cárceles de Lima. En mi caso puedo contar tres: una por consumo de estupefacientes en la vía pública - ¡Ya no lo hago mamá!(una noche en esa PIP de Porta, que luego fue volada por una bomba terrorista); otra en la comisaría de Monserrate por negarme a hacerle caso a un tombo que me exigía que no andase calato (estaba sin camisa) en la plaza San Martín, "una falta de respeto" decía; y otra en El sexto de la Av España con Alfoso Ugarte, por agarrarme a puñetazos con un tombo vestido de civil que me atrasó de muy mala forma con un asiento del ícarus, en esas épocas en que vivíamos en Colonial y tomábamos 3 micros (generalmente repletos, no como ahora)para poder llegar a casa.
Tosineta, Miguel y Pino, también tienen sus historias. Lineo, la más larga de todos
Chino
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