Este comentario lo he puesto también en una entrada sobre el Blue Moon. Como estoy dando pie, también, a generar nuevas historias, lo coloco ahora como una entrada nueva.
Saludos.
Respecto a lo dicho por Juan sobre la huída tras los acontecimientos del Blu moon, diré que, como en muchos otros casos, ya no importa qué pasó exáctamente, si no lo que dice la leyenda urbana: Juan alzó los brazos y dijo "me rindo". (La historia la escriben los vencedores, querido Juan)Lo del puñete al italiano lo tengo grabado claramente: el italiano había escuchado mi ya famosa respuesta al que atendía los helado("es una cachetada a la pobreza"), y me dijo algo así como "si no te gustan mis precios, entonces lárgate" (no me parece que haya habido ninguna confusión, mamá, solo que era un comentario que, de verdad, no era para ser bien recibido ¿no?). El resto de la historia, Juan la cuenta muy bien. Mientras caminaba delante del italiano, "empujado" hacia la salida del local, el buen hijo de su madre me metió un rodillaso en el culo, totalmente innecesario y maleado - tratándose como era el caso de que en ese entonces era apenas un niño (¿Es verdad, Lineo, tenía apenas 11 0 12 años? Yo no sé exáctamente, pero se puede averiguar sin problemas por lo de la operación a Milagros) - y, bueno, de verdad en esa época todos éramos bravos, nadie iba a aceptar así no más una ofenza tan abierta, así que volteé inmediátamente y le estampé un puñetazo en la mandíbula que lo hizo caer aparatosamente contra una mesa o el mismo mostrador de los helados (si mal no recuerdo, Lineo estaba justo atrás del impactado, así que vio la escena general mejor que yo, que estaba totalmente indignado).El resto, el conato de pelea campal (tengo el recuerdo de un griterío general y el de un mozo tratando de tirarle una silla sobre la cabeza de Nalito) y la huída, Juan también la describe muy bien (salvo, claro, el párrafo en el que pretende salvar su honra)Esta historia da paso natural a la cantidad de veces que mi mamá - o mis hermanos mayores - nos han sacado de las cárceles de Lima. En mi caso puedo contar tres: una por consumo de estupefacientes en la vía pública - ¡Ya no lo hago mamá!(una noche en esa PIP de Porta, que luego fue volada por una bomba terrorista); otra en la comisaría de Monserrate por negarme a hacerle caso a un tombo que me exigía que no andase calato (estaba sin camisa) en la plaza San Martín, "una falta de respeto" decía; y otra en El sexto de la Av España con Alfoso Ugarte, por agarrarme a puñetazos con un tombo vestido de civil que me atrasó de muy mala forma con un asiento del ícarus, en esas épocas en que vivíamos en Colonial y tomábamos 3 micros (generalmente repletos, no como ahora) para poder llegar a casa.Tosineta, Miguel y Pino, también tienen sus historias. Lineo, la más larga de todas.
Chino
1:58 PM
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